jueves, 8 de diciembre de 2016

AZTECAS: ARTE

ARQUITECTURA


Los Aztecas fueron notables arquitectos y esto se manifiesta en las grandes pirámides y templos que construían en honor a sus dioses.
El propósito de la arquitectura azteca era el de manifestar su poder, por eso construyeron edificios monumentales, es decir, de grandes dimensiones. Al mismo tiempo también representaban sus fuertes creencias religiosas. 


Las construcciones ceremoniales fueron una característica de las grandes ciudades aztecas, como Tenochtitlán.  Por lo general, en el centro de la ciudad se hallaba el edificio principal, rodeado de templos menores, juegos de pelota y construcciones diversas. Los templos eran altas pirámides interrumpidas por angostas terrazas.

 LAS PIRÁMIDES





Las pirámides aztecas están construidas de manera escalonada. En la cima de la pirámide se encuentra uno o dos templos dedicados a los dioses, de los muchos que veneraban. Como ya sabemos, los aztecas eran politeístas, es decir, adoraban a muchos dioses, cada uno con una función o característica específica.

Estos templos  piramidales eran de planta cuadrada o rectangular, con  escalinata de acceso en la parte frontal, delimitada por dos alfardas lisas. Muchas de las pirámides de Tenochtitlan seguían este modelo.



Se construían en piedra, y estaban decoradas con relieves, estuco pintado de diversos colores y planchas de oro





 Se usaban con fines ceremoniales e incluso como observatorios y calendarios astronómicos.

La función religiosa de las pirámides aztecas implica que eran usadas como nexo con los dioses, y como sitio de sacrificio. Los dioses aztecas solían recibir vidas humanas como tributo, por lo que la pirámide tenía un espacio plano en el centro, donde se colocaba a la víctima para sacrificarla.


 

Detrás del espacio para los sacrificios se encontraba el templo, que contaba con un espacio  destinado a la imagen del dios y una cámara para el sacerdote. Las paredes eran adornadas con esculturas y pinturas. El techo  generalmente se construía con madera y se hacía más pequeño a medida que ascendía. 
  
 Las pirámides se construían de roca, que se colocaba de manera escalonada. La escalera conducía al centro del templo. Utilizaban bloques de rocas esculpidas con dibujos y calaveras para adornar el templo, y el final de las barandas.
 
Los aztecas construyeron estas pirámides sin algunas tecnologías que los egipcios conocían. Utilizaron mucho más la fuerza bruta para la construcción.
Cuando querían agrandar una pirámide, simplemente construían sobre la ya existente hasta agrandarla, en vez de hacer una nueva.


La más grande de todas ellas es la Pirámide de Cholula, ubicada en Puebla, México.
 


Templos gemelos

 El tipo de construcción más original de  arquitectura religiosa son  los templos gemelos, con doble escalinata de acceso. Se trata de una representación dual de las divinidades que existía en Mesoamérica desde épocas remotas. La colocación de parejas de dioses sobre una sola plataforma piramidal, hace que su estructura sea alargada y presente una doble escalinata.


Entre los más importantes destaca  el Templo Mayor, situado en  la plaza central de Tenochtitlan.


Este templo fue destruido por los conquistadores españoles y no han quedado restos suficientes para poder reconstruirlo. Sin embargo, según cuentan las crónicas escritas por los propios españoles, sabemos que era muy empinado y de gran altura. Se caracterizaba por tener una escalinata doble que conducía a los dos templos que se alzaban en la cima, dedicados al dios de la lluvia y al de la guerra, el de Tláloc y el de  Huitzilopochtli.

     

Tláloc es el dios de la lluvia, el encargado de que esta fuera abundante para poder tener buenas cosechas e evitar el hambre de la población. Su templo estaba decorado con azul y blanco, colores que simbolizan el agua y la humedad. El templo de  Huitzilopochtli era de colores rojo y blanco, símbolos de la guerra y los sacrificios.




En este vídeo podéis ver como era la plaza central de Tenochtitlan:


Este vídeo también tiene muy buenas imágenes sobre cómo podría haber sido la capital de los aztecas:




Urbanismo
El pueblo azteca logró superar con gran creatividad arquitectónica y técnica la adversidad geográfica. Un ejemplo lo vemos en la construcción de su capital. 
La ciudad  de Tenochtitlán se sitúa sobre un islote en el centro del lago Texcoco, lo cual suponía el tener que solucionar difíciles problemas urbanísticos. Fue necesario construir grandes calzadas que unían la isla con tierra firme y acueductos para transportar el agua que necesitaban sus numerosos habitantes.



La ciudad de Tenochtitlán se conectaba con los campos, ciudades y el resto de los lagos por una red de calzadas que cumplían diversas funciones: la primera era la de comunicar los distintos centros entre sí; en segundo lugar, servían de diques que separaban las aguas de los distintos lagos, todos ellos de distintas alturas y salinidades.


A trechos, las calzadas estaban interrumpidas por aberturas que permitían el paso de las aguas y de las canoas, ya que el tráfico por agua era muy intenso. Estos vacíos eran superados por puentes de tablas. 


Cuando por razones defensivas se hacía necesario, dichos puentes podían retirarse para evitar el paso de los enemigos.


También construyeron un acueducto que transportaba el agua potable desde manantiales que se encontraban en las orillas del lago Texcoco Dicho conducto tenía dos canales: uno en servicio mientras el otro se limpiaba; de este modo, jamás faltaba el agua y siempre era de buena calidad.




En la ciudad el agua se obtenía de diferentes maneras: por conductos específicos llegaba a los palacios de los nobles, mientras que la gente común podía obtenerla en los puntos de entrega o comprársela a los aguadores.
Había tres tipos de calles: de tierra, de agua y mixtas, con canal y calzada. Muchas de las casas tenían acceso a los canales, lo que permitió un mejor movimiento de las mercaderías.






 ESCULTURA

Los temas preferidos eran la religión y la naturaleza; los tamaños de las esculturas eran variados, algunas, sobre todo las religiosas, eran colosales.

En las esculturas más grandes solían representar dioses y reyes. Las más pequeñas las utilizaban para representaciones de animales y objetos comunes. 

      
 
Utilizaron la piedra y la madera y a veces decoraban las esculturas con pintura de colores o incrustaciones de piedras preciosas.
 
Los aztecas tallaron imágenes impresionantes de dioses, generalmente de gran tamaño para decorar los templos y espacios públicos en Tenochtitlán. Las esculturas servían para representar aspectos de la religión azteca y formaban  parte de los rituales. Las imágenes de dioses y diosas eran las más numerosas.


También se hicieron animales y las plantas, cajas con tapa, vasos de sacrificio, y los instrumentos musicales.




Hay que recordar también que una de las piezas escultóricas más importantes de esta cultura es la Piedra del Sol (que ya hemos estudiado).



Vídeo sobre arquitectura azteca:




ORFEBRERÍA

Usaban varias técnicas para el tratamiento de los metales, además de crear objetos de oro y plata (joyas y máscaras), les incrustaban piedras preciosas como la turquesa, la amatista, el jade o el cristal de roca o con conchas.


Elaboraban todo tipo de figuras y adornos para sus cuerpos como pulseras, collares, pendientes, etc.




PINTURA

Ligada a la decoración de construcciones, no gozaban de una gran técnica. También pintaron en códices, la mayoría no se conserva.
Dentro de la pintura se distingue la de los códices (manuscritos pictográficos hechos sobre piel animal, tela y papel), que eran confeccionados por expertos escribas llamados tlacuiloani.



MÚSICA

La música era muy importante en la vida azteca, pues todos los actos religiosos y civiles se acompañaban de música, tanto instrumental como vocal, y de danzas.

Algunos de sus instrumentos eran:

-Teponaztli. Especie de xilófono construido de un tronco de árbol ahuecado, cuyo hueco es la caja de resonancia; en la parte superior tiene dos incisiones longitudinales y una transversal que forman dos lengüetas las cuales, al ser golpeadas, producen sonidos. 

 

Estos sonidos claros y vibrantes eran preferidos para acompañar las danzas y para llamar al pueblo a guerra.


  


 


-Huéhuetl. Equivalía al tambor y se construía con un tronco de árbol ahuecado, con ranuras en la parte inferior, formando la base del instrumento. La parte superior se cubría generalmente con una piel de tigre, que se restiraba para producir un sonido más agudo. Este sonido rápido y sonoro volaba por los campos anunciando y llamando a las tribus a la guerra; para que su sonido fuera oído a grandes distancias lo enterraban y cuando su llamado era producido desde lo alto de teocalli, significaba terrible acontecimiento. 

Tanto el teponaztli como el huéhuetl se tallaban con figuras humanas y de animales y se grababan leyendas de la historia azteca. 

 

-Ocarina. Este instrumento de viento se hacía con barro y hueco en el centro.  Tiene dos, tres, cuatro y hasta cinco agujeros que producen de dos a quince sonidos. 

 

-Atecocoli. Caracol marino al que se le cortaba su vértice. Era usado como trompetas y acompañaba cantos y danzas. 

 



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