miércoles, 30 de noviembre de 2016

NUESTRA CHINAMPA II

Este lunes, después del fin de semana, vimos que nuestra chinampa había progresado.
Ya habían germinado las alubias que habíamos plantado a modo de árboles, cuya misión era sujetar la chinampa al fondo del lago a través de sus raíces.

Ahora debíamos plantar otras semillas para que nos proporcionaran más variedad de alimentos.
Hemos plantado las semillas de una planta que los aztecas consumian mucho: la CHÍA.

      

 Como podéis ver son unas semillas muy pequeñas, más pequeñas que las lentejas.

Esta planta mide  hasta 1 m de altura, sus  flores tienen un color entre purpúreo y blanco, y brotan en ramilletes terminales. Cuando la vimos en clase nos pareció muy similar a las flores de lavanda. 

Florece entre julio y agosto; al cabo del verano, las flores dan lugar a un fruto en forma de aquenio indehiscente cuya semilla es rica en mucílago, fécula y aceite; tiene unos 2 mm de largo por 1,5 de ancho, y es ovalada, de color pardo-grisáceo a rojizo.
 





La semilla de chía tiene importantes propiedades alimenticias. Contiene muchos nutrientes como: proteínas, calcio, boro (mineral que ayuda a fijar el calcio de los huesos), potasio, hierro, ácidos grasos como omega 3, antioxidantes y vitaminas.


Las semillas no necesitan molienda para ser consumidas, pudiéndose añadir a batidos, espolvoreados sobre ensaladas, sopas, cereales, avena, o yogurt, y mezclarlos en prácticamente cualquier receta de cocción.



Plantamos las semillas de chía en nuestra chinampa:

   

Las espolvoreamos sobre la superficie de la chinmpa.

      



  

  

 
Luego las cubrimos  de tierra:

  

Y lo regamos:


También probamos estas semillas:









Eran bastante insípidas, es decir, apenas tienen sabor.







Hicimos un pequeño "experimento".
Mezclamos las semillas de chía con un poco de agua y esperamos unos minutos.


Mirad lo que pasó:

El agua se había vuelto gelatinosa, hasta el punto de que podíamos darle la vuelta al vaso sin que se derramara.

¿Qué había pasado?
Las semillas remojadas en agua liberan el mucílago, produciendo un líquido gelatinoso prácticamente insípido. 










Las semillas también pueden secarse y molerse para preparar una harina fina y de sabor intenso, llamada pinole, que se consume principalmente como dulce.
Los brotes tiernos se consumen como verdura cruda o cocida y pueden ser usados en ensaladas.


Ahora solo queda esperar a que germinen nuestras semillas.


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