miércoles, 18 de mayo de 2016

GAUDÍ: EL CAPRICHO



El Capricho es un edificio modernista situado en la localidad cántabra de Comillas. 
Fue construido entre 1883 y 1885 por encargo de un hombre que hizo fortuna en las indias (indiano), su nombre era Máximo Díaz de Quijano.


Esta obra pertenece a la etapa orientalista de Gaudí (1883-1888), periodo en que el arquitecto realiza una serie de obras inspiradas en el arte oriental e islámico (principalmente el  mudéjar).

En su construcción se emplearon diversos materiales, como la piedra, el ladrillo, el azulejo, el hierro y la teja, combinados en diferentes tonalidades, lo que le otorga un gran colorido.




El edificio tiene planta alargada en forma de U  con una torre cilíndrica en forma de alminar persa, revestida completamente de cerámica.







EXTERIOR 


La fachada principal está estructurada en base a una serie de franjas horizontales de sillares de tono amarillo-ocre con franjas de verde decoradas con flores amarillas de girasol. Los muros son de ladrillo visto sobre un zócalo de piedra de forma almohadillada; el tejado, de dos aguas, está revestido de tejas cerámicas. 

Destaca la línea curva, incluso las esquinas son de curvas.





Los balcones presentan un original diseño, ya que la barandilla de hierro forjado se convierte en su parte central en un asiento, mientras que en su parte superior presentan un diseño a modo de pérgola.



               





 
  La torre, semejante a un minarete islámico, actúa de mirador.

Tiene planta cilíndrica y está formada por tres partes: una terraza situada sobre el pórtico de entrada, con cuatro columnas y arcos adintelados, con capiteles decorados con pájaros y hojas de palmito; el cuerpo central, revestido de azulejos verdes y de girasoles, dispuestos en forma ajedrezada; 



y el mirador, con una plataforma con barandilla de hierro forjado con motivos musicales —concretamente claves de sol—, rematada con un templete de formas geométricas sustentado sobre cuatro columnas de hierro.







 Los jardines de la finca tienen una superficie de 2500 m2, y fueron diseñados por el propio Gaudí. El arquitecto mostró como en otras de sus obras un gran respeto por el entorno, utilizando materiales autóctonos.   



Del jardín destaca la gruta, elaborada con bloques de piedra sin desbastar, con una puerta de entrada y una ventana, y en el interior un banco corrido de piedra.





Por otro lado, en un banco situado frente a la fachada trasera se halla una estatua en bronce de Gaudí.










      INTERIOR

El diseño interior de la casa responde principalmente al hecho de estar proyectada para una persona soltera y con una finalidad recreativa, pensado para el descanso y las vacaciones.



El interior está distribuido en tres plantas: en el semisótano se encontraban la cocina, las despensas y los trasteros, en la planta noble la residencia, y el desván estaba destinado al servicio. 
La planta principal tiene cinco estancias, más el vestíbulo y el cuarto de baño, unidas por un amplio distribuidor paralelo al invernadero. 

Gaudí distribuyó el espacio en base al recorrido del sol, situando las dependencias de actividades matutinas hacia el sur, y las vespertinas a poniente, mientras que las estivales quedaban hacia el norte.







 En la planta superior se encuentra el desván, dividido en dos por el salón principal, cuya altura llega hasta el techo, con acceso por dos escaleras de caracol. 




Tiene cubierta de dos aguas con una estructura de vigas de madera con diversos ángulos de abertura.




En el interior de la U que forma el edificio, se encuentra        el invernadero

Esta estancia respondía a una de la aficiones del propietario, la botánica. Se construyó con una estructura de madera de color blanco y acristalada. 


Esta estancia cumple la función de regulador térmico de la casa, absorbiendo calor durante el día y desprendiéndolo al resto de las estancias por la noche.
  


Cabe resaltar que varias de las estructuras y adornos de la casa responden a la afición del propietario por la música.



Así, las cenefas en el exterior de la casa imitan un pentagrama;







Las barandillas de la torre tienen forma de clave de sol y de semicorchea;







 En las ventanas del salón principal se usaron contrapesos para el sistema de correderas, que eran campanas tubulares con diferentes densidades y tamaños para poder obtener notas musicales diferentes al abrirse y cerrarse;
 

 Por último, en el cuarto de baño se encuentran dos vidrieras con dibujos de una abeja tocando la guitarra y un pájaro tocando el piano.


La decoración de la vivienda se llevó a cabo con toda clase de lujos y los mejores materiales, como vitrales, cerámicas y maderas talladas. La mayoría de motivos decorativos son de carácter geométrico y vegetal, como flores y hojas, pero también alguno animal, principalmente pájaros.



 En 1969 fue declarado Bien de interés cultural.


Nos ha encantado esta casita de cuento de hadas.

¡¡¡Cuánta imaginación tenía Gaudí!!!

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